Mientras una persona o iglesia no reciba el bautismo en el Espíritu Santo, seguirá viviendo una vida carnal, donde “el viejo hombre” dominará el corazón del creyente, el cristiano no tendrá la libertad en Cristo que tanto anhela.
La conversión y el bautismo en el Espíritu Santo no pueden ocurrir al mismo tiempo. Algunos han sido santificados varios meses después de la conversión, mientras otros, la gran mayoría tardan años e incluso pasan su vida entera sin llegar jamás a ser libres del pecado heredado desde Adán y Eva. Que lamentable es ver cristianos viviendo en la carne toda su vida hasta la muerte. Qué problemas tan grandes hacen en sus iglesias, cómo absorben la energía del pastor y de la congregación lidiando con su carnalidad. Cuántas personas nuevas en el evangelio no lastiman haciéndolas volver atrás... No hay nada peor que una iglesia carnal, pues las pocas fuerzas que tiene las utilizará en atacarse los unos a los otros en vez de luchar para alcanzar a los perdidos... Si tienes en tu iglesia hermanos carnales, llenos de envidia, contienda y con maldad en su corazón, es tiempo de interceder por ellos, rogando liberación de lo alto... que el Espíritu los lleve a una convicción profunda sobre su verdadero estado espiritual.